Felix
Una mañana de vacaciones
como de costumbre, Félix se levantó para comenzar su día, se mantuvo sentado en
la orilla de la cama hasta por fin poder pensar que tenía que hacer, caminó
directo al baño y tomó una ducha de no más de media hora. Sus padres ya
despiertos, lo saludaron. –Hoy toca baile– pensó Félix con una cara sin muestra
de ánimos. No tenía interés en aprender a bailar, sin embargo había entrado por
obligación de sus padres, Félix sabía que era necesario en fiestas como los XV
años y las graduaciones, pero a él no le importaba, prefería quedarse sentado
en la mesa viendo como se derretían los hielos de su bebida a tener que bailar
con alguien.
Recordó de nuevo el primer
día que llegó, cómo se encontró con un grupo de personas que en su mayoría eran
señores, cómo se sentó en una silla que se encontraba en la esquina con la
esperanza de no llamar la atención y tal vez con suerte no se integrara al
grupo, se puso a mirarlos mientras se escuchaba una canción de salsa y notó
como muchos con trabajos coordinaban sus pies, otros intentaban pero mejor se
quedaban quietos observando a los demás. Félix ya no aguantaba y comenzó a
levantarse y caminar en dirección a la salida, en eso entro una chica que dejó
quieto a Félix, ella pasó cerca de el y
apenas su mirada coincidió con la de él. Ella se dirigió directo al maestro de
baile y lo saludó de besó, el sin darse cuento al seguir mirándola caminó hasta
estar casi completamente dentro del grupo, ya no podía salir, el profesor ya lo
había identificado y así lo obligaron a bailar por mas de una hora, a pesar del
fastidioso tiempo, Félix la miraba cada vez que podía y como ella hacía gala de
su talento, era obvio que ella le gustaba, todo lo contrario a Félix que se
movía sin ni siquiera despegar los pies del suelo. Así fue su primer día, sólo
podía quedarse por la chica, sus vacaciones ya eran de por sí aburridas y no le
tomó mucho pensarlo, aceptar y dar el pago del primes mes.
Así ya había pasado una
semana, había ya aprendido lo básico, pero a él no le importaba tanto, cada
clase era una excusa para poder verla, tristemente no había logrado bailar con
ella, ni siquiera saludarla, Félix detestaba su apatía y su introvertismo para
conocer chicas, sabía que no tenía un buen físico, ni un atractivo que
utilizar, por eso lo único que podía usar para acercarse un poco a ella era el
baile y estaba consiente que le faltaba mucho. Y cada clase era una oportunidad
que perdía y un día menos.
La noche del viernes, día de la última clase de la
semana, las cuales volverían a ser hasta el Lunes, Félix comenzó a soñar con
ella, como se acercaba ella y bailaban, curiosamente nunca le prestó atención
al baile, solo se enfocaba en ella, ¿Qué tenía ella? Que había atrapado su interés
y lo mas seguro su corazón. Así comenzó a soñar con ella, cada día que pasaba
los sueños eran intensos, en ocasiones se veía víctima de pesadillas donde ella
lo hacía sentir mal, otras eran fantasías donde el y ella comenzaban algo
lindo, pero para desgracia de Félix era solamente un sueño.
Llegó la clase de lunes, Félix se presentó a la hora
indicada, esta vez estaba dispuesto a
acercarse a ella, bailar con ella después de 3 días seguidos de sueños, era
necesario que parara esto, ya que temía que dejaran de serlo y comenzaran a ser
sus pesadillas. Llegó ella como de costumbre a la clase, después de unas
cuantas canciones de salsa y cumbia, Felix sintió la que era hora, todos
descansaban por uno momento hasta que el profesor de baile diera instrucciones
del próximo baile. –Muy bien, cambien de parejas– Dijo a todo el
grupo el profesor, y Félix lo sabía era esa oportunidad, la miro con una cara
de palidez y comenzó a caminar hacia ella, comenzó a sentir escalofríos, el
ritmo cardiaco aumentaba, se acercaba cada vez mas, pero para su desgracia
camino demasiado lento y vió como alguien se le adelantaba y se le colocaba
enfrente de ella, Félix no tardó en darse cuenta y detener su camino, había
fallado de nuevo, y ahora bailaba en sincronía con una señora a la cual evitaba
verla de frente, el solo prestaba atención cuando podía a ella, y al lugar que
pudo haber ocupado.
Sin ánimos terminó la clase,
todos comenzaron a retirarse y él fue el último en
Salir, se sentía cansado y
sin ganas. Ahora quería que terminara su mes y
retirarse, o tal vez podía
simplemente dejar de ir, Félix ya sabía lo básico para
bailar, aunque dudaba que lo
fuera a utilizar en algún baile.